Monthly Archives - febrero 2016

Sistema de Riego de Cultivos Automático con Celular

¿Algún agricultor podría regar 35 extensas hectáreas sin moverse y con tan solo sus dedos? Giraldo Mamani sí lo hace. Abandonó su bicicleta y las caminatas apresuradas para abrir y cerrar válvulas, para ahora irrigar desde una computadora.

Y es que a mediados de 2015 se puso en marcha un moderno sistema piloto en el que no se desperdicia ninguna gota de agua, ahora que se necesita el recurso ante una posible sequía. La iniciativa fue implementada en el Fundo Santa Gabriela, asentado en el distrito de Santa Rita de Siguas, a una hora y media de viaje desde la ciudad.

Uno de los investigadores y creadores del proyecto de la Universidad Católica San Pablo (UCSP), Efraín Mayhua López, nos conduce a los campos de ají páprika de Santa Gabriela, donde se aplica la innovadora tecnología que puede revolucionar la agricultura.

Al tradicional riego por goteo explica que añadieron sensores que miden la temperatura, el grado de humedad de la tierra y la conductividad eléctrica. Cada sensor puede coberturar 0.7 de una hectárea. La «malla» de varios sensores produce información en tiempo real que es entregada a una caja que hace la lectura y luego es transmitida de manera inalámbrica hasta la unidad de control, que no es más que una cabina con una computadora. El sistema informa si es necesario abrir o cerrar las válvulas para irrigar, dependiendo si el cultivo necesite agua o no. Con la sola pulsación de teclas, Giraldo puede controlar todo.

«Es como si la planta pide lo que necesita para su supervivencia», indicó el dueño del fundo, Daniel Lozada Casapía. Este modelo es el único en el Perú y en Latinoamérica.

MAYOR PRODUCTIVIDAD

Además del ají, adaptaron la tecnología al maíz, quinua y paltos. Los resultados son más que los esperados. Mayhua apunta que se ahorra más agua. Si con el riego por goteo tradicional se utiliza 0.57 litros por segundo (l/s) en cada hectárea, con este  sistema inteligente sólo se necesita cerca de 0.42 l/s. En este momento, donde la sequía amenaza el ahorro, es primordial el uso adecuado del recurso hídrico.

La productividad también mejoró. Si una hectárea de quinua rendía 5 toneladas (tn), ahora produce 7 tn. En el caso del maíz, se cosechaba 70 tn y ahora se cultiva 110 tn. «Regar cuando la planta lo necesite y no cuando el agricultor lo crea ayuda de sobremanera a la productividad», precisa Mayhua.

PODRÍA COMERCIALIZARSE

Lo sorprendente es que también el sistema puede controlarse mediante un smartphone. El equipo técnico realiza una demostración. Se abren las válvulas de riego con tan solo presionar la pantalla táctil del celular, que está conectado al sistema de control mediante internet.

La agricultora de El Pedregal (Caylloma), Ricardina Luna, está más que asombrada. Vino a presenciar el proyecto piloto y quiere aplicarlo en sus cultivos.

Mayhua asevera que en un año podría ser comercializado el sistema con el apoyo de 18 mil soles que les entregó Ideas Audaces del Concytec.

Agricultura más eficiente reduciría emisiones de CO2

Las emisiones de dióxido de carbono de la agricultura, que no han dejado de crecer en los últimos años, podrían reducirse con unos sistemas productivos más eficientes, aseguró la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

El especialista en recursos naturales de la FAO Francesco Tubiello afirmó que el aumento de las emisiones en el sector primario ha estado principalmente ligado a la mayor producción de alimentos, debido a su vez a la demanda de una población mundial en crecimiento.

La agricultura es la causante de aproximadamente cinco gigatoneladas de dióxido de carbono anuales, un 10% del total de emisiones a la atmósfera.

Los países en desarrollo son los más contaminantes en ese terreno, entre los que destacan China, India y Brasil, donde la agricultura tiene un peso importante en sus economías, según datos de la agencia de Naciones Unidas.

Tubiello explica que esos países necesitan más insumos para la producción de alimentos y a su vez acogen a un mayor número de habitantes, por lo que su demanda es mayor.

En los últimos quince años las emisiones a nivel global se han duplicado, pero se espera que en los próximos 30 años no aumenten más que un 20 o un 30%, según el especialista, que considera que «con más eficiencia se irán progresivamente reduciendo».

Por actividades, el metano y otros gases producidos en los sistemas digestivos de animales de ganado son responsables del 40% de la emisiones agrícolas; el manejo de suelos para el pastoreo, del 15%; el uso de fertilizantes sintéticos, del 12%, y el cultivo de arroz, del 10%, entre otras.

Para aumentar la producción se ha recurrido muchas veces a una mayor cantidad de ganado y fertilizantes, según Tubiello, quien aseguró que las emisiones de otros sectores como los combustibles fósiles o la energía están creciendo mucho más rápido que las vinculadas a la agricultura.

«Algunas de estas emisiones son inevitables porque la gente necesita comer y desarrollarse», argumentó el experto.

No obstante, recalcó que se han mejorado mucho las prácticas que permiten producir alimentos sin emitir tantos gases de efecto invernadero, causantes del calentamiento global, como -por ejemplo- cambiando las dietas de los animales para reducir el metano o convirtiendo ese gas en biocombustible.

«Cuanto más eficiente es la gestión de los recursos naturales, mayor es la producción y menor la contaminación», agregó.

Para lograrlo, las naciones en desarrollo están reclamando en la actual cumbre del clima de París COP 21 un mayor acceso a la financiación y la transferencia de tecnología de los países ricos para adaptar sus sistemas de producción, puntos que están generando fricciones en la recta final de las negociaciones.